01 NOVIEMBRE 2026

Hunosa gestionará y aprovechará sus 38 kilómetros cuadrados de bosques para impulsar su plan de biomasa

La empresa busca liderar y promover el sector forestal en Asturias con la puesta en marcha de la central de La Pereda, la astilladora de Sueros y la ampliación de la red de calor del pozo Fondón

LA NUEVA ESPAÑA


El presidente de Hunosa, Enrique Fernández, explicaba esta semana en el transcurso de la Semana de la Biomasa que la compañía pública busca ponerse al frente del sector forestal en Asturias. Un objetivo fijado en su nuevo plan de empresa, firmado hace apenas unas semanas, y que contempla tres grandes proyectos vinculados con la actividad forestal: la central de biomasa de La Pereda, cuya transformación supone una inversión de 56 millones de euros; una línea de acopio, clasificado, astillado y tratamiento de biomasa en Sueros (Mieres), con una inversión de 5 millones, y la ampliación de la red de calor de Langreo, impulsada inicialmente con geotermia (agua caliente de mina) desde el pozo Fondón, pero que se va a potenciar y extender a más edificios públicos con el apoyo de la biomasa.

Para apoyar estos planes, Hunosa lleva ya tiempo trabajando en la gestión forestal de los montes de los que es propietaria. No en vano, es la gran terrateniente de las Cuencas, dueña de grandes extensiones de terreno. Son, según los propios datos de la empresa, unas 3.800 hectáreas de montes. Es decir, 38 kilómetros cuadrados de terrenos forestales, una superficie solo ligeramente inferior a la del concejo de Riosa, y superior, por ejemplo, al cercano municipio de Bimenes.

Las principales masas boscosas de la empresa se encuentran en cuatro concejos: Mieres, Langreo, San Martín del Rey Aurelio y Aller, la mayor parte de ellas se corresponden además a antiguas minas a cielo abierto restauradas, que pasarán de dar carbón, a ofrecer biomasa. En Mieres están el monte Polio, con el viejo cielo abierto de San Víctor (unas 940 hectáreas) y Longalendo (unas 880 hectáreas). Langreo y Mieres comparten Mozquita-Matona (unas 340 hectáreas) y El Cantil (otras 49 hectáreas). En el límite entre Langreo y San Martín se encuentra la Braña del Río (253 hectáreas), mientras que en este último concejo también están L’Abeduriu (120 hectáreas) y Los Artos (18). Mientras, en Aller Hunosa dispone de los terrenos del monte de Cotobello, otras 162 hectáreas de monte. A todas ellas hay que sumar espacios de dimensiones más modestas en el entorno de sus pozos mineros, en los diez concejos de las Cuencas, Siero y Oviedo.

Un plan financiado por la UE ya trabaja enlos montes de la empresa

Las probaturas para hacer lo más gestionables posibles estas zonas forestales comenzaron ya en 2022, con la puesta en marcha del programa Carbon 2 Mine (C2M), un proyecto Life financiado por la Unión Europea, con una duración de 6 años, que utiliza para sus trabajos los terrenos que son propiedad de Hunosa en los valles del Nalón y del Caudal. El proyecto "encaja con los objetivos de Hunosa de no solo conservar y restaurar su territorio, también de convertirse en un ejemplo activo para los pequeños propietarios locales de las zonas mineras asturianas sobre las actuaciones y planes necesarios para la mitigación del cambio climático".

Donde antes se sacaba carbón, ahora se plantan y gestionan masas boscosas que fijan CO2. El estudio tiene entre sus "descarbonizar la generación eléctrica, a través del aprovechamiento de biomasa forestal, estudiando nuevos modelos selvícolas". Algo que ayudaría a "promover un nuevo modelo de reactivación económica, a partir del fomento de actividades encuadradas dentro del ámbito forestal". El plan cuenta con un presupuesto de 4,3 millones, el 60% financiados por el Programa Life.

Gestión forestal

Enrique Fernández recalcaba esta semana que el aprovechamiento de los montes para biomasa -alimentarán la gran central de La Pereda, si finalmente consigue los permisos pertinentes, algo que va por buen camino, según el propio presidente de Hunosa- no supondrá la "depredación del medio ambiente y las masas forestales". Según Fernández, lo que se pretende es alcanzar "una gestión forestal sostenible e inteligente", que por un lado permita mantener "los bosques en buen estado, retirando ejemplares enfermos", con el aprovechamiento de "la maleza las ramas que crecen sin control". "Si desgraciadamente se produjera un incendio", añadió, también se intervendría para "recuperar el material recuperable" y regenerar esos espacios.

El sector forestal, y por añadido el de la biomasa, se encuentra menos avanzado en Asturias que en otras regiones, como por ejemplo la limítrofe León. Fernández recalcaba que la apuesta por la gestión de los bosques debe ser clara porque la biomasa "es un combustible autóctono, abundante en la región, y más barato que sus alternativas fósiles", con ahorros "de un 40% respecto a los combustibles habituales".

La Pereda y la industria

Según los planes de Hunosa, la transformación de La Pereda en planta de biomasa ayudaría a generar unos 200 empleos en el sector forestal, puestos de trabajo indirectos, no dependientes directamente de la instalación, si no de la gestión, suministro y aprovechamiento forestal necesario para alimentarla. Al mismo tiempo, mantendría unos 50 empleos directos, la plantilla operativa necesaria para el funcionamiento de la infraestructura energética.

El presidente de Hunosa también quiso lanzar un mensaje de "tranquilidad" con el desarrollo de esta central y de la "industria" de la biomasa. "En Asturias queremos industria, pero nadie la quiere al lado de su casa". Por ello, aseguró que "lo que queremos es una industria del siglo XXI, que ya no es la vieja industria que maltrataba los espacios naturales y su vecindad. La industria de hoy está sujeta a muchos requisitos, exigencias medioambientales que la hacen mucho más sostenible y compatible con las poblaciones".

En resumen, la apuesta de Hunosa por la biomasa en su nuevo plan de empresa es clara, "en principio todo son ventajas, y lo único que puede jugar en su contra es la reticencia al cambio", concluyó Fernández.