26 SEPTIEMBRE 2026

La médica asturiana María Neira, candidata a dirigir la OMS: "Aspiro a promover una organización muy ágil, muy despierta y con la mejor red de profesionales"

"Mi candidatura se llamará 'Operación Pelayo' porque va a ser la reconquista de la salud a través de una herramienta muy potente como es la OMS", subraya la doctora langreana

LA NUEVA ESPAÑA


La médica asturiana María Neira González optará al puesto de directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la máxima responsabilidad en la agencia de la ONU encargada de promover la salud y el bienestar en todo el planeta.

Casi al final del plazo para presentar candidaturas, que concluía a las 18.00 horas de ayer, jueves, la doctora langreana fue postulada por el Ministerio de Asuntos Exteriores. En los últimos días, había sido abrumadora la sucesión de apoyos emitidos por sociedades científicas del ámbito de la salud de escala tanto internacional como nacional, tal y como adelantó LA NUEVA ESPAÑA el pasado día 19.

Junto a María Neira, concurren otros cuatro candidatos: el belga Hans Kluge, actual director regional para Europa de la OMS; dos mujeres, Hanan Mohammed Al Kuwari, de Qatar, y Hanan Balkhy, de Arabia Saudí; y el indonesio Budi Gunadi Sadikin.

Según la normativa vigente, el Consejo Ejecutivo de la OMS llevará a cabo una selección inicial de los candidatos. A continuación, elaborará una lista reducida y propondrá un máximo de tres candidatos para que la Asamblea Mundial de la Salud elija a uno de ellos en una reunión programada para mayo de 2027.

Licenciada en Medicina por la Universidad de Oviedo, la doctora Neira (La Felguera, Langreo, 1962) acumula una larga experiencia en la OMS, en la que ha sido, a lo largo de dos décadas (2005-2025), directora del Departamento de Medio Ambiente, Cambio Climático y Salud de la OMS.

El próximo miércoles estará en Oviedo para inaugurar el 24º Congreso Nacional Farmacéutico, en el que más de 2.000 farmacéuticos se reúnen para debatir sobre el futuro de la profesión.

El pasado mes de diciembre, la médica langreana recibió el Premio Salud de LA NUEVA ESPAÑA en la categoría de Trayectoria. Ayer, después de ser oficial su nominación, concedió a este periódico la primera entrevista para valorar las expectativas que se le presentan.

¿Cómo recibe esta nominación a ser directora general de la OMS?

Los últimos días han sido frenéticos, con cartas de apoyo espontáneas remitidas por colectivos e instituciones muy diversos. Ha sido muy bonito sentir ese apoyo.

"Operación Pelayo"

O sea, su estado anímico es óptimo…

Mi pasión por la labor que desarrolla la OMS es muy intensa. Pero no puedo ocultar que emprender esta carrera me provoca vértigo. Sin embargo, vuelvo a ese apoyo del que hablaba, a esos mensajes que estoy recibiendo y a toda esa gente que considera que puedo hacer algo fresco por la OMS. Todo eso me ayuda a compensar esta sensación de susto que tengo. Estoy muy feliz.

¿Cómo preparará su candidatura?

Pues a esa candidatura le voy a poner de nombre “Operación Pelayo”, porque va a ser algo así como la reconquista de la salud a través de una herramienta muy potente como es la OMS. A ver si hacemos una buena reconquista.

En campaña

¿Qué prioridades maneja?

Lo primero, obviamente, es llegar al puesto de directora general, que no será fácil. No estoy acostumbrada a hacer campañas. He sido siempre una científica, una técnica de la salud pública. Esa tarea también implica una tarea, digamos, política, pero nunca he hecho campañas para conseguir que me voten. Con lo cual, no sé cuál va a ser el resultado. Aportaré toda mi experiencia, mi motivación, mi conocimiento y mis capacidades, pero lo primero es llegar al cargo…

¿Y si llega?

En ese caso, lo primero que hay que hacer es aprovechar ese oro que tenemos en la mano cuando pronunciamos el nombre de la OMS. Esas siglas hablan de salud global, una idea enorme, muy grande. Por eso hay que saber emplearlas con el mayor rigor posible y asegurarse de que el impacto de lo que hacemos tenga una gran eficacia.

Una salud que no surge en los hospitales

¿En qué líneas de acción?

Hay que emplear la influencia de la OMS para impulsar políticas destinadas a promover una salud pública y un bienestar que no surgen de los hospitales, sino que salen de situaciones, de ambientes y de condiciones en los que las personas podamos estar más sanas y mejor protegidas de los factores de riesgo. Por ejemplo, todavía está pendiente una agenda importantísima de acceso a agua potable. Sin ese requisito, es muy difícil asegurar salud. Es necesario volver una vez y otra a esas causas que provocan que mucha gente no pueda tener salud.

Los determinantes de salud son cambiantes…

Efectivamente, hay una agenda muy nueva sobre la que hay que estar con la antena puesta. Hablo de riesgos que están emergiendo y que tienen que ver con la explosión de enfermedades crónicas relacionadas con nuestros estilos de vida, la contaminación del aire, el envejecimiento de la población, las nuevas tecnologías… Tenemos mucho que investigar sobre enfermedades crónicas. Y sobre el cáncer. Hemos de estar en punta de lanza de la investigación y crear un ambiente en el que los que investigan, los que innovan, los que buscan más allá, puedan desarrollar ese trabajo con todo el espacio y los recursos necesarios.

Una OMS "muy ágil"

¿La clave de la respuesta a todo ello es…?

Tener una OMS muy ágil, muy despierta y con la mejor red de profesionales de todos los ámbitos, porque vamos a tener que trabajar con muchos sectores. Lo esencial es conseguir una utilización muy estratégica de los recursos financieros, que no son muy abundantes. Sin embargo, un buen uso de la influencia también puede conseguir mucho. Y hay que añadirle una motivación de la gente. Resulta decisivo que la gente se implique en el reto de la salud global, de la necesidad de que todos estemos protegidos.

La definición de salud que abandera la OMS incluye “un estado de completo bienestar físico, mental y social”. Casi nada con la que está cayendo en el ámbito emocional…