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21 SEPTIEMBRE 2026
Maribel Lugilde, directora del centro de FP de Comunicación, Imagen y Sonido (Cislan) de Langreo: "La IA es una herramienta, pero no debe sustituir al aprendizaje"
"En los veinte años que llevamos en el Cislan hemos visto que la percepción social de las enseñanzas de FP ha cambiado mucho, a mejor"
LA NUEVA ESPAÑA
Maribel Lugilde es gijonesa nacida en Vigo. Llegó a Asturias con cinco años. Estudió Ciencias de la Información en la Universidad Complutense y ejerció como periodista durante doce años, especialmente en radio. Sigue colaborando con distintos medios asturianos. Dejó los micros para pasarse a la comunicación corporativa en la Cámara de Comercio de Gijón. Llegó el paro y con la falta de trabajo la idea de preparar unas oposiciones a profesora de Procesos y Medios de Comunicación. Fue hace justo 20 años, cuando iniciaba su andadura el centro integrado de FP de Comunicación, Imagen y Sonido (Cislan) de Langreo. Lugilde se integró en la plantilla dos años después y lleva ocho como directora del centro.
¿Qué tiene el Cislan?
El clima entre compañeros y con los alumnos. Somos un centro relativamente pequeño, con unos 45 profesores. Eso facilita mucho las cosas. Además, trabajamos en enseñanzas vinculadas a la cultura, la comunicación y la creatividad, y eso atrae a un alumnado con inquietudes muy particulares. Hay una sensibilidad especial y una manera de entender las cosas que ayuda a generar un ambiente muy positivo.
¿Han cambiado mucho los jóvenes en estos 20 años?
Son iguales y distintos al mismo tiempo. Una parte de ellos somos nosotros cuando teníamos 18 años. Siguen teniendo sueños, miedos, expectativas y ganas de construir su futuro. Pero también viven en un contexto mucho más complejo. Les preocupa la inteligencia artificial, el cambio climático, la incertidumbre económica, la globalización. Sienten que todo cambia muy deprisa y que tienen poco control sobre lo que ocurre.
Se habla mucho de los malos resultados educativos y de la pérdida de capacidad de concentración. ¿Lo perciben también en el Cislan?
Sí. Aunque nuestros alumnos ya no están en la etapa educativa en la que se realizan informes como PISA, vemos muchas de las cuestiones que reflejan esos estudios. Cada profesor tiene su propio "PISA particular" en el aula. Mantener la atención durante periodos largos es cada vez más difícil. En FP tenemos módulos que duran dos o tres horas seguidas y se nota que la concentración cuesta más.
La Inteligencia Artificial es probablemente el gran debate educativo del momento. ¿Cómo lo afrontan?
La IA es una herramienta extraordinaria, comparable a la llegada de Internet. El problema aparece cuando se utiliza para sustituir procesos de aprendizaje. A un profesional experimentado puede ayudarle a trabajar mejor. Pero un estudiante todavía está construyendo sus capacidades. Si delega demasiado pronto en la inteligencia artificial, corre el riesgo de no desarrollar algunas de sus habilidades fundamentales.
¿Hay que limitar su uso?
No. Hay que enseñar cómo usarla. No me preocupa que los alumnos la utilicen. Lo que me preocupa es que no aprendan a utilizarla críticamente. La inteligencia artificial ha llegado para quedarse y tenemos que integrarla en la enseñanza, pero sin renunciar al pensamiento propio. Estamos elaborando nuestro nuevo proyecto funcional para el periodo 2027-2031 y gran parte del trabajo gira alrededor de la IA. El plan anterior prácticamente no hablaba de ella. Ahora tenemos que reflexionar sobre cómo incorporarla a la enseñanza y cómo va a transformar los sectores profesionales para los que formamos a nuestros estudiantes.
En veinte años no solo ha cambiado el alumnado sino también el Cislan y hasta la propia FP.
Muchísimo. Lo primero es la percepción social de la FP. Cuando nacimos todavía persistía esa idea de que la FP era el destino de quienes no podían acceder a la universidad. Ese concepto ha desaparecido. Las familias entienden hoy que son enseñanzas con entidad propia y con grandes oportunidades laborales.
También han cambiado mucho los sectores en los que trabajarán sus alumnos y por tanto los métodos de enseñanza.
Totalmente. Hemos visto crecer y profesionalizarse sectores enteros. El audiovisual asturiano es mucho más sólido. Las artes escénicas han evolucionado enormemente. La animación, los videojuegos y los entornos virtuales han aparecido como nuevas áreas profesionales. Y la música en directo y el sector de festivales han vivido una auténtica explosión durante estos años. Nosotros empezamos con dos ciclos formativos. Uno de ellos era Laboratorio de Imagen, centrado en fotografía química. Con el tiempo llegaron Video DJ y Sonido, Animaciones 3D, Juegos y Entornos Interactivos. Hemos tenido que renovar continuamente equipos y adaptar espacios.
Las instalaciones siguen siendo uno de los grandes atractivos del centro.
Sí. El Cislan nació gracias a los fondos mineros y se diseñó específicamente para estas enseñanzas. Tenemos un plató profesional, anfiteatro, estudio de grabación musical y espacios especializados. Fue una inversión muy importante. De aquellos equipos iniciales apenas quedan algunos elementos simbólicos porque prácticamente todo se ha renovado.
¿De qué se siente más orgullosa?
De la implicación del profesorado y de la capacidad que ha tenido el centro para adaptarse a los cambios sin perder su esencia. También emociona mucho encontrarte con antiguos alumnos trabajando. Vas a un festival y los ves en la mesa de sonido. O los encuentras en un rodaje, en un crucero o en un parque temático. Cuando te cuentan cómo les va, a veces incluso con lágrimas de por medio, entiendes que todo el esfuerzo ha merecido la pena. Y bueno, fue un puntazo que la reina Leitizia inaugurase el curso para toda la FEP de España en el Cislan en 2023, ahí petamos de orgullo.
¿Cómo imagina el Cislan dentro de otros veinte años?
Soy optimista. Aunque la demografía está bajando, nuestras enseñanzas siguen siendo atractivas y la demanda se mantiene. Creo que seguiremos llenos de alumnos porque sabremos adaptarnos. Los cambios que vienen serán enormes, igual que lo fueron los de los últimos veinte años. Lo importante es mantener la capacidad de evolucionar sin perder de vista que la tecnología debe estar siempre al servicio de las personas.