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18 SEPTIEMBRE 2026
El CAI de Pando rememora sus 35 años con una exposición en la Casa de la Cultura de Sama: “En el centro es donde encontramos más humanidad”
La muestra se puede visitar hasta el 25 de septiembre: los usuarios invitan todos los vecinos a ser partícipes de su historia
LA NUEVA ESPAÑA
La exposición “El CAI desde 1991: Una historia de personas, momentos y recuerdos” recuerda los 35 años de vida del centro con una muestra en las Escuelas Dorado de Sama, que estará abierta hasta el 25 de septiembre. En ella se podrán ver las diversas épocas y los cambios que ha sufrido la institución, hasta ser lo que es hoy en día: un centro en el que los usuarios aprenden, pero en el que igualmente "ellos mismos también enseñan a la comunidad que tienen su propio lugar en la sociedad".
Historia
El Centro de Apoyo a la Integración (CAI) de Pando nació en 1991 con el objetivo de formar a las personas con necesidades específicas y ayudarles a integrarse en el trabajo. Hoy en día elaboran varios talleres, tanto educativos, como creativos, en los que los usuarios aprenden a desarrollar tareas que son básicas para algunos de nosotros, o incluso crean verdaderas obras de arte con su capacidad de aprendizaje y con su esfuerzo.
La muestra incluye paneles con fotografías memorativas de cada año y trofeos que ha ganado el CAI, como el Premio Langreano de Honor en 1998, el Premio a los “Valores Humanos y al Bienestar Social” de la Fundación Marino Gutiérrez Suárez en 2004, o el Premio Langreanos en el Mundo en 2022, entre otros. También hay alguna manualidad que elaboraron los propios usuarios, como la muñeca “Gaia”, hecha con materiales reciclables en el taller de creatividad.
Nieves Mejuto, directora del centro, comentaba que “es difícil quedarse con un año, todos tienen su importancia y nos cuesta recordar alguno mejor que otro”. Aunque Mejuto sí que hizo hincapié en el panel de 2020, pues incluía una carta que había escrito una madre y que se la había dedicado a su hijo con síndrome de Down. “Cuenta cómo vivía una familia la experiencia de criar a un hijo con esta discapacidad hace 50 años, que no se veía como ahora. Está llena de amor y es muy significativa”, añadía.
Sociedad
La comunidad ha cambiado la mentalidad, pues según Agnieszka Semeniuk, educadora del centro, “antes ser de Pando era un insulto, ahora cuando se lo dicen a los chicos contestan ‘a mucha honra’”. Ese es el objetivo de la exposición, ayudar a “cambiar la mentalidad de la gente sobre tener o no tener prejuicios”, contaba Aitor Baz, usuario del centro.
Añadía Semeniuk que “queremos visibilizar y enseñar que son personas con discapacidad, pero con nuestras mismas capacidades. Todos tenemos alguna discapacidad, a mí me das una planta y se me muere, ellos tienen un invernadero lleno. La capacidad depende de lo que realmente estés valorando y eso es lo importante, ser personas. Yo creo que en el CAI es donde encontramos más humanidad”.
Los usuarios del CAI ya son parte de la sociedad del valle del Nalón, y es que cada último viernes de mes les abren el Cine Felgueroso para ver la película que estén trabajando y “para disfrutar de la cultura”, contaba Semeniuk.
Una muestra de ello, es la convivencia sana que tienen con los comerciantes de Langreo, como con Silvia Riera, dueña de la Confitería Las Delicias. “Me llaman para cantar en todos sus eventos, llevo ya muchísimos años. Para mí son parte de la familia, yo creo que el cariño que te dan estos nenos no te lo da nadie”.