15 SEPTIEMBRE 2026

La congregación de las Dominicas de la Anunciata deja Sama tras 130 años, con la marcha de las últimas monjas que vivían en el colegio: "Nos da mucha pena"

La iglesia de Sama acogerá este miércoles una misa de despedida, con una representación del alumnado

LA NUEVA ESPAÑA


Llevan 129 años en Sama y ahora se van con el cariño de estudiantes, familias, profesores, exalumnos y vecinos en general. La congregación de las dominicas de la Anunciata abandona el colegio Nuestra Señora del Rosario, que llevan tutelando desde 1897. El colegio seguirá adscrito a la orden pero las últimas religiosas que continuaban residiendo en él se van. Su compromiso con la sociedad, su carisma y sus valores han sido los ingredientes óptimos para que Sama las guarde siempre en la memoria. Las cuatro monjas dominicas que quedaban el colegio se despiden del centro debido a su edad. Ya se habían jubilado hace tiempo. Como despedida, habrá una misa este miércoles 16 a las 13.00 horas, en la Iglesia de Santiago Apóstol de Sama, con una representación del alumnado para homenajearlas.

Las hermanas que se van son María Luz Granda, María Antonia Milagro, Ernestina Alieste y Ángeles Beloso. Las dos últimas se van a ir a una residencia para hermanas en la Virgen del Camino, mientras que Granda se quedará en la casa provincial de Oviedo y Milagro regresará a Tudela con su familia. Pese a la tristeza de la despedida, ellas exponen que "sabíamos que este momento podía llegar. Lo único que tenemos es mucha pena y estamos un poco con la tristeza de tener que marchar, que es un dolor para todos", indicó Granda.

Recuerdos

Las monjas dominicas siempre han sido muy queridas en Sama, según lo sienten ellas. "Agradecemos toda la acogida que hemos tenido desde que llegaron las primeras hermanas. La hemos percibido, lo hemos compartido y vivido. Nosotras hemos atendido a mucha gente, porque aquí hay muchas necesidades aunque no se diga". Añadió la hermana María Antonia que "hemos perdido mucho, para ganar en otra cosa".

Su actividad se basa en proyectos educativos según los parámetros de la Consejería de Educación y de la Fundación Francisco Coll, del que forma parte el colegio. Explicaron que "es una educación en valores y que responde a las necesidades del día a día. Está muy bien organizada y responde bien a todos los principios educativos. Nosotras hemos estado también abiertas a las necesidades que ha habido en Sama, colaborando con la parroquia". Durante los casi 130 años de la trayectoria de las hermanas, la educación ha ido evolucionando según los diferentes momentos históricos y sociales, pasando varias generaciones por las clases del colegio.

Uno de los recuerdos que destacan es la celebración del centenario en 1997. "Hicimos una comida en el parque con más de 400 personas y pusimos una carpa. Se celebró por todo lo alto, con muchas alegrías, hasta hicimos un libro conmemorativo". También participaron en 2011 en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) en verano con más de 50 alumnos universitarios de Austria, que "desayunaban y cenaban en el colegio". También realizaron ofrendas florales en Covadonga, los alumnos venían una vez al mes a cantar a la capilla y hacían talleres en Navidad, donde "había mucha convivencia con los padres".

Cariño

En cuanto a la relación con el profesorado, contaba la hermana Mari Luz que "confiamos en ellos, hace tiempo que lo llevan buenos profesores". Entre esos profesores, el director del colegio, Víctor Menéndez, expuso con nostalgia que siente "una mezcla de tristeza y de agradecimiento tras tantos años compartiendo el día a día con las hermanas. A nivel personal, me han aportado un gran aprendizaje por la calidad humana, la ayuda a los demás y el ver las necesidades de cada uno. Se crea un vínculo que va mucho más allá de lo profesional. Como anécdota, la hermana Mari Luz me ha guiado en la profesión y aprendí mucho de ella, sobre todo el trato humano hacia la comunidad educativa". Menéndez indicó que el colegio va a seguir transmitiendo "los valores que nos han dejado las hermanas, vamos a seguir con su legado".

Una de las profesoras de Lengua y Literatura, Sofía García, explicó que "cuando entré en el cole no había tenido una relación tan estrecha con las hermanas; hoy creo que son un apoyo super bueno para todos. Es una pena que se vayan porque al final son la luz del cole". Paola García, profesora de Inglés, destacó que lleva 20 años dando clases en el centro y que "para mí las hermanas son el colegio, me ayudaron siempre y estoy muy agradecida. Para mí son una bendición, la convivencia siempre fue buena. Seguiremos demostrando todo lo que valieron".

Entre los alumnos también hay palabras de agradecimiento y de cariño. Illán Sánchez, alumno de 4º de la ESO, indicó que "siento mucha pena porque llevo con las hermanas desde los cuatro años, y las conozco muy bien, las quiero mucho. Siempre me acordaré del momento del comedor, cuando no quería comer". Su compañera Ángela Castañón señaló que "llevo con ellas desde los tres años, desde pequeña". Izan Haya expresó que "me da un poco de pena porque llevo aquí desde los tres años, siempre estuve con ellas".